Cuando un
"ilustre" hijo de Alcalá, Manual Azaña,
por aquél entonces ministro de Guerra en
su discurso en las Cortes del 13 de
octubre de 1931 pronunciase la lapidaria
frase "España ha dejado de ser
católica", dejaba entrever que el
pensamiento católico había dejado de ser
influyente en España.
Y es que
hasta esa fecha, España estaba
supeditada a la Iglesia Católica. Desde
los primeros tiempos del cristianismo en
plena romanización los españoles habían
basado su cultura con más o menos
acierto en unos valores
institucionalmente aceptados
provenientes de Roma, aunque durante los
siglos posteriores, diferentes
desamortizaciones habían hecho que los
bienes de la Iglesia pasasen a manos
privadas en unos casos o a la
administración del Estado en otros. Aún
así la Iglesia Católica seguía
manteniendo grandes privilegios,
principalmente por la gran labor social
que desarrollaba en la educación y en el
cuidado de enfermos.
Alcalá de
Henares, paradójicamente siempre
despreciada por Manuel Azaña, tuvo en
Compluto uno de los primeros movimientos
cristianos con el martirio de los niños
Justo y Pastor durante la dominación
romana, pero cuando comenzó su ascenso
religioso fue con la invasión árabe y la
fundación de Al-Qul´aya, posteriormente
Al-Qalat Nahr con la llegada del Islam.
Tras la
conquista cristiana, Alcalá constituyó
durante la edad media todo un ejemplo de
convivencia de religiones,
distinguiéndose tres zonas, el barrio
cristiano en torno a lo que es hoy la
Catedral Magistral, el barrio mudéjar
entorno a la calle Santiago donde tenían
su mezquita en la calle del mismo nombre
esquina a la hoy calle Diego de Torres,
y donde posteriormente se levantase una
iglesia consagrada en fervor de este
santo y demolida en los años sesenta ,y
el barrio judío, en la hoy calle mayor
donde llegaron a tener dos sinagogas, la
Mayor situada en la calle Carmen
Calzado, y la sinagoga menor en la calle
Santiago, debido a la expansión de la
judería hacía aquella zona.
Alcalá
comenzaba su esplendor, con la
instalación en la ciudad de los Estudios
Generales, de un amplio abanico de
culturas y religiones que enriquecían su
actividad, siempre bajo la protección
del arzobispado de Toledo.
Significativa fue la presencia hebrea en
nuestra ciudad, ya que quizás fue la
cultura que más contribuyese al
desarrollo de la misma, hasta el decreto
de expulsión por los Reyes Católicos en
1492.
Durante más
de tres siglos, ofrecieron una gran
labor en el campo, sembraron y
recogieron cosechas, fabricaron plata y
tejieron prendas de vestir. Colaboraron
con la Iglesia Católica recaudando
impuestos y cuidando a enfermos.
Alcalá
constituyo una especie de Tierra
Prometida, ya que al igual que hoy
sucede con muchos inmigrantes, existió
el efecto llamada y una gran población
semita se asentó en nuestra ciudad
constituyendo una comunidad diferencia
con sus sinagogas, sus rabinos, sus
baños y su propio cementerio, pero
perfectamente integrada con la ciudad y
el resto de habitantes de otras
confesiones.
Tras su
expulsión o conversión, definitivamente
la Iglesia Católica, Apostólica y Romana
habría de encumbrar a Alcalá de Henares,
con la creación de la Universidad por el
Cardenal Cisneros.
A partir de
ese momento la vida de Alcalá quedó
supeditada a un único credo.
Todo lo que
se hacia y construía se realizaba en
torno a la fe común y Alcalá pasó a
convertirse en la máxima potencia
educacional y cultural junto con
Salamanca y Valladolid.
Este
permanente "sometimiento a la Iglesia
Católica" hasta la desamortización de
Mendizábal y el traslado de la
Universidad a Madrid, hicieron que
Alcalá perdiera todo su esplendor.
Con la
ilegal llegada de la II República en
1931 a consecuencia de unas elecciones a
concejales (5-4-1931. 14.018 concejales
monárquicos, 1.832 republicanos)
(12-4-1931- 22.150 monárquicos, 5.775
republicanos). La suerte de la Iglesia
Católica estaba echada.
Se
suprimieron colegios religiosos, se
expulsaron a los jesuitas y otra vez
nuestro gran orador y escritor puso el
dedo en el gatillo "Todos los conventos
de Madrid no valen la vida de un
republicano".
Con su
autocrática ley de defensa de la
República "Todos cabemos en la
República, pero será gobernada por
republicanos". Se dio rienda suelta a
toda una serie de masacres y desmanes,
sobre todo cuando los socialistas no
pudieron impedir como era su deseo,
borrar a la Iglesia Católica de toda
realidad de la vida española, y aliados
con los grupos más violentos de
izquierdas se empeñaron en realizar toda
una cruel persecución religiosa contra
los miembros de la Iglesia Católica y
sus feligreses.
Alcalá que
ya había padecido en sus iglesias y
conventos la ocupación napoleónica, era
privada por los incendiarios del Frente
Popular de sus principales tesoros
artísticos, iglesia de Santa María en la
actual glorieta de Rodríguez Marín,
frente al Ayuntamiento, y la actual
Catedral-Magistral, plaza de los Santos
Niños, fueron sus principales hazañas
pirómanas, sin olvidar los destrozos y
saqueos del patrimonio artístico que
poseía la Iglesia.
Como ya
predijo el propio Azaña en un discurso,
años antes en el Ateneo, "la
transformación política sería dirigida
por la inteligencia auxiliados por los
gruesos batallones populares".
Después del
régimen de terror republicano, que en
Alcalá dejó innumerables secuelas y
donde multitud de sacerdotes, monjas y
religiosos fueron asesinados, llegó la
victoria del ejército sublevado y la
Iglesia después de padecer las iras del
terror rojo, se alineó con el bando
vencedor, colaborando con una dictadura
por el interés de sus fines.
Tras el
reconocimiento del régimen de Franco por
las democracias europeas, éste en una
magna operación propagandística se
alineó incondicionalmente con el
Vaticano para imponer a los españoles la
religión católica.
Fue a partir
de la restauración de la democracia en
España cuando el artículo 16 de la
Constitución dejó bien definido la
confesionalidad del Estado al garantizar
la libertad ideológica, religiosa y de
culto.
No obstante
este artículo fue fruto de un acuerdo
para solucionar la cuestión religiosa en
la política española, abandonando la
tradicional confesionalidad del Estado
en la historia.
Las
relaciones del estado con la Iglesia
Católica se rigen por una serie de
Acuerdos Internacionales entre el Reino
de España y la Santa Sede, existiendo
una comisión mixta de relaciones entre
la Conferencia Episcopal y el Estado.
Aunque la
mayor parte de la población española se
declara católica (un 76 %), el
porcentaje de practicantes es muy bajo,
según barómetro del CIS de 2008.
Con la
inmigración se han establecido
importantes minorías religiosas,
islámicas, protestantes y ortodoxas.
Precisamente
en Alcalá de Henares, con una población
según datos del instituto nacional de
estadística de 2008 de 203.645
habitantes, 40.656 son extranjeros,
perteneciendo casi el 50 por ciento de
este colectivo a personas procedentes de
Rumania (18.828).
Esta
importante comunidad, en su mayor parte
perteneciente a la Iglesia Ortodoxa de
Rumania, ha hecho que en Alcalá se haya
puesto ya, la primera piedra de la que
será el primer templo que se construya
en España de estas características.
El
Ayuntamiento de Alcalá de Henares, cedió
una parcela de 1.667 metros cuadrados en
la cuesta de Teatinos a la Iglesia
Ortodoxa de Rumania por un período de 40
años según el convenio que firmaron el
30 de octubre de 2007 el alcalde,
Bartolomé González y el representante
legal de la iglesia Ortodoxa rumana de
España, monseñor Iosif Ilie Pop.
Siendo la
construcción financiada íntegramente por
la Iglesia Ortodoxa Rumana, cuenta
asimismo con las aportaciones de
particulares y empresa rumanas,
especialmente representativo ha sido que
el ayuntamiento de la ciudad de Alba
Iulia, de donde proceden la mayoría de
los rumanos asentados en Alcalá
realizase una aportación de 100.000
euros.
El coste del
templo rondará el millón de euros,
teniendo capacidad para 600 personas y
una arquitectura representativa de los
templos ortodoxos.
Hasta que
finalice su construcción los rumanos
fieles de esta Iglesia, utilizan la
Iglesia de San Jorge, cedida por el
obispado de Alcalá de Henares para la
celebración del culto ortodoxo.
Precisamente a este santo estará
dedicada la futura iglesia.
Aparte de
los rumanos, hay en Alcalá otros
colectivos de inmigrantes que también en
su mayor parte profesan la religión
ortodoxa, (búlgaros 2.217, ucranianos
1.348 y rusos 66).
Por otro
lado la propia Iglesia Católica ha visto
cómo en los últimos años se incrementaba
su número de fieles debido a los países
americanos de habla hispana (7.711), así
como los inmigrantes de Polonia (3.072).
Especial
singularidad tiene la población gitana,
que tradicionalmente católica, se han
convertido mayoritariamente en los
últimos años al evangelismo
(principalmente al pentecostalismo),
conservando eso sí, sus propias
costumbres y creencias, buena fe de
ellos es el barrio del polígono Puerta
de Madrid donde está asentada la
principal colonia gitana en Alcalá y que
cuenta con su propia Iglesia
Evangelista.
En cuanto a
la otra gran religión el islamismo,
Alcalá cuenta con 1.426 habitantes de
países de tradición islámica (1.094
marroquíes, 234 senegaleses y 98
argelinos).
Su lugar de
reunión se establece en el número 2 de
la calle Calasanz, donde está situada La
Almadina de Alcalá, ésta tiene como
fines, representar a la comunidad árabe
y musulmana en Alcalá de Henares ante
las autoridades, fomentar la tolerancia,
convivencia y valores cívicos entre los
inmigrantes, ayudar a los inmigrantes
árabes a integrarse en la nueva
sociedad, informarles sobre sus derechos
y presentarles una asesoría jurídica,
dar a conocer la religión musulmana y la
cultura árabe entre los vecinos de
Alcalá a través de encuentros y fiestas,
dar clases de árabe, español e
informática a los niños (hijos de
inmigrantes) y a las mujeres y en suma
facilitar a los musulmanes de Alcalá de
Henares un lugar donde puedan rezar y
escuchar la enseñanza del Imán.
En cuanto a
la otra gran religión, con grandes
connotaciones en la historia de Alcalá
de Henares, el judaísmo ,tiene en Alicia
Talero, la representante del Tarbut de
Alcalá .
Por lo que
respecta a otros cultos de origen
cristiano, Alcalá está plagada de un
buen número de iglesias y centros,
destacan la Iglesia de Jesucristo de los
últimos días (mormones), en la calle San
Sebastian, esquina con la calle Cuenca.
Iglesia Evangélica Pentecostal Rumana,
en el Centro Comercial del Val. Así como
diferentes iglesias evangélicas y
salones del reino de los Testigos de
Jehová, distribuidos por diferentes
puntos de la geografía complutense.
Ignacio
Sánchez