Madrid.  lunes, 09 de marzo de 2009
 
 

 Alcalá multireligioso

 
 

La inmigración impulsa las diferentes religiones

Manuel Azáña: España ha dejado de ser Católica

Cuando un "ilustre" hijo de Alcalá, Manual Azaña, por aquél entonces ministro de Guerra en su discurso en las Cortes del 13 de octubre de 1931 pronunciase la lapidaria frase "España ha dejado de ser católica", dejaba entrever que el pensamiento católico había dejado de ser influyente en España.

Y es que hasta esa fecha, España estaba supeditada a la Iglesia Católica. Desde los primeros tiempos del cristianismo en plena romanización los españoles habían basado su cultura con más o menos acierto en unos valores institucionalmente aceptados provenientes de Roma, aunque durante los siglos posteriores, diferentes desamortizaciones habían hecho que los bienes de la Iglesia pasasen a manos privadas en unos casos o a la administración del Estado en otros. Aún así la Iglesia Católica seguía manteniendo grandes privilegios, principalmente por la gran labor social que desarrollaba en la educación y en el cuidado de enfermos.

Alcalá de Henares, paradójicamente siempre despreciada por Manuel Azaña, tuvo en Compluto uno de los primeros movimientos cristianos con el martirio de los niños Justo y Pastor durante la dominación romana, pero cuando comenzó su ascenso religioso fue con la invasión árabe y la fundación de Al-Qul´aya, posteriormente Al-Qalat Nahr con la llegada del Islam.

Tras la conquista cristiana, Alcalá constituyó durante la edad media todo un ejemplo de convivencia de religiones, distinguiéndose tres zonas, el barrio cristiano en torno a lo que es hoy la Catedral Magistral, el barrio mudéjar entorno a la calle Santiago donde tenían su mezquita en la calle del mismo nombre esquina a la hoy calle Diego de Torres, y donde posteriormente se levantase una iglesia consagrada en fervor de este santo y demolida en los años sesenta ,y el barrio judío, en la hoy calle mayor donde llegaron a tener dos sinagogas, la Mayor situada en la calle Carmen Calzado, y la sinagoga menor en la calle Santiago, debido a la expansión de la judería hacía aquella zona.

Alcalá comenzaba su esplendor, con la instalación en la ciudad de los Estudios Generales, de un amplio abanico de culturas y religiones que enriquecían su actividad, siempre bajo la protección del arzobispado de Toledo.

Significativa fue la presencia hebrea en nuestra ciudad, ya que quizás fue la cultura que más contribuyese al desarrollo de la misma, hasta el decreto de expulsión por los Reyes Católicos en 1492.

Durante más de tres siglos, ofrecieron una gran labor en el campo, sembraron y recogieron cosechas, fabricaron plata y tejieron prendas de vestir. Colaboraron con la Iglesia Católica recaudando impuestos y cuidando a enfermos.

Alcalá constituyo una especie de Tierra Prometida, ya que al igual que hoy sucede con muchos inmigrantes, existió el efecto llamada y una gran población semita se asentó en nuestra ciudad constituyendo una comunidad diferencia con sus sinagogas, sus rabinos, sus baños y su propio cementerio, pero perfectamente integrada con la ciudad y el resto de habitantes de otras confesiones.

Tras su expulsión o conversión, definitivamente la Iglesia Católica, Apostólica y Romana habría de encumbrar a Alcalá de Henares, con la creación de la Universidad por el Cardenal Cisneros.

A partir de ese momento la vida de Alcalá quedó supeditada a un único credo.

Todo lo que se hacia y construía se realizaba en torno a la fe común y Alcalá pasó a convertirse en la máxima potencia educacional y cultural junto con Salamanca y Valladolid.

Este permanente "sometimiento a la Iglesia Católica" hasta la desamortización de Mendizábal y el traslado de la Universidad a Madrid, hicieron que Alcalá perdiera todo su esplendor.

Con la ilegal llegada de la II República en 1931 a consecuencia de unas elecciones a concejales (5-4-1931. 14.018 concejales monárquicos, 1.832 republicanos) (12-4-1931- 22.150 monárquicos, 5.775 republicanos). La suerte de la Iglesia Católica estaba echada.

Se suprimieron colegios religiosos, se expulsaron a los jesuitas y otra vez nuestro gran orador y escritor puso el dedo en el gatillo "Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano".

Con su autocrática ley de defensa de la República "Todos cabemos en la República, pero será gobernada por republicanos". Se dio rienda suelta a toda una serie de masacres y desmanes, sobre todo cuando los socialistas no pudieron impedir como era su deseo, borrar a la Iglesia Católica de toda realidad de la vida española, y aliados con los grupos más violentos de izquierdas se empeñaron en realizar toda una cruel persecución religiosa contra los miembros de la Iglesia Católica y sus feligreses.

Alcalá que ya había padecido en sus iglesias y conventos la ocupación napoleónica, era privada por los incendiarios del Frente Popular de sus principales tesoros artísticos, iglesia de Santa María en la actual glorieta de Rodríguez Marín, frente al Ayuntamiento, y la actual Catedral-Magistral, plaza de los Santos Niños, fueron sus principales hazañas pirómanas, sin olvidar los destrozos y saqueos del patrimonio artístico que poseía la Iglesia.

Como ya predijo el propio Azaña en un discurso, años antes en el Ateneo, "la transformación política sería dirigida por la inteligencia auxiliados por los gruesos batallones populares".

Después del régimen de terror republicano, que en Alcalá dejó innumerables secuelas y donde multitud de sacerdotes, monjas y religiosos fueron asesinados, llegó la victoria del ejército sublevado y la Iglesia después de padecer las iras del terror rojo, se alineó con el bando vencedor, colaborando con una dictadura por el interés de sus fines.

Tras el reconocimiento del régimen de Franco por las democracias europeas, éste en una magna operación propagandística se alineó incondicionalmente con el Vaticano para imponer a los españoles la religión católica.

Fue a partir de la restauración de la democracia en España cuando el artículo 16 de la Constitución dejó bien definido la confesionalidad del Estado al garantizar la libertad ideológica, religiosa y de culto.

No obstante este artículo fue fruto de un acuerdo para solucionar la cuestión religiosa en la política española, abandonando la tradicional confesionalidad del Estado en la historia.

Las relaciones del estado con la Iglesia Católica se rigen por una serie de Acuerdos Internacionales entre el Reino de España y la Santa Sede, existiendo una comisión mixta de relaciones entre la Conferencia Episcopal y el Estado.

Aunque la mayor parte de la población española se declara católica (un 76 %), el porcentaje de practicantes es muy bajo, según barómetro del CIS de 2008.

Con la inmigración se han establecido importantes minorías religiosas, islámicas, protestantes y ortodoxas.

Precisamente en Alcalá de Henares, con una población según datos del instituto nacional de estadística de 2008 de 203.645 habitantes, 40.656 son extranjeros, perteneciendo casi el 50 por ciento de este colectivo a personas procedentes de Rumania (18.828).

Esta importante comunidad, en su mayor parte perteneciente a la Iglesia Ortodoxa de Rumania, ha hecho que en Alcalá se haya puesto ya, la primera piedra de la que será el primer templo que se construya en España de estas características.

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares, cedió una parcela de 1.667 metros cuadrados en la cuesta de Teatinos a la Iglesia Ortodoxa de Rumania por un período de 40 años según el convenio que firmaron el 30 de octubre de 2007 el alcalde, Bartolomé González y el representante legal de la iglesia Ortodoxa rumana de España, monseñor Iosif Ilie Pop.

Siendo la construcción financiada íntegramente por la Iglesia Ortodoxa Rumana, cuenta asimismo con las aportaciones de particulares y empresa rumanas, especialmente representativo ha sido que el ayuntamiento de la ciudad de Alba Iulia, de donde proceden la mayoría de los rumanos asentados en Alcalá realizase una aportación de 100.000 euros.

El coste del templo rondará el millón de euros, teniendo capacidad para 600 personas y una arquitectura representativa de los templos ortodoxos.

Hasta que finalice su construcción los rumanos fieles de esta Iglesia, utilizan la Iglesia de San Jorge, cedida por el obispado de Alcalá de Henares para la celebración del culto ortodoxo. Precisamente a este santo estará dedicada la futura iglesia.

Aparte de los rumanos, hay en Alcalá otros colectivos de inmigrantes que también en su mayor parte profesan la religión ortodoxa, (búlgaros 2.217, ucranianos 1.348 y rusos 66).

Por otro lado la propia Iglesia Católica ha visto cómo en los últimos años se incrementaba su número de fieles debido a los países americanos de habla hispana (7.711), así como los inmigrantes de Polonia (3.072).

Especial singularidad tiene la población gitana, que tradicionalmente católica, se han convertido mayoritariamente en los últimos años al evangelismo (principalmente al pentecostalismo), conservando eso sí, sus propias costumbres y creencias, buena fe de ellos es el barrio del polígono Puerta de Madrid donde está asentada la principal colonia gitana en Alcalá y que cuenta con su propia Iglesia Evangelista.

En cuanto a la otra gran religión el islamismo, Alcalá cuenta con 1.426 habitantes de países de tradición islámica (1.094 marroquíes, 234 senegaleses y 98 argelinos).

Su lugar de reunión se establece en el número 2 de la calle Calasanz, donde está situada La Almadina de Alcalá, ésta tiene como fines, representar a la comunidad árabe y musulmana en Alcalá de Henares ante las autoridades, fomentar la tolerancia, convivencia y valores cívicos entre los inmigrantes, ayudar a los inmigrantes árabes a integrarse en la nueva sociedad, informarles sobre sus derechos y presentarles una asesoría jurídica, dar a conocer la religión musulmana y la cultura árabe entre los vecinos de Alcalá a través de encuentros y fiestas, dar clases de árabe, español e informática a los niños (hijos de inmigrantes) y a las mujeres y en suma facilitar a los musulmanes de Alcalá de Henares un lugar donde puedan rezar y escuchar la enseñanza del Imán.

En cuanto a la otra gran religión, con grandes connotaciones en la historia de Alcalá de Henares, el judaísmo ,tiene en Alicia Talero, la representante del Tarbut de Alcalá .

Por lo que respecta a otros cultos de origen cristiano, Alcalá está plagada de un buen número de iglesias y centros, destacan la Iglesia de Jesucristo de los últimos días (mormones), en la calle San Sebastian, esquina con la calle Cuenca. Iglesia Evangélica Pentecostal Rumana, en el Centro Comercial del Val. Así como diferentes iglesias evangélicas y salones del reino de los Testigos de Jehová, distribuidos por diferentes puntos de la geografía complutense.

Ignacio Sánchez

 

 

 
 

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