Madrid.  Sábado, 28 de febrero de 2009
 
 

 Vandalismo: La epidemia urbana

 
 

En Alcalá de Henares, el vandalismo supone para las arcas municipales un montante de entre 600.000 y 800.000 euros al año

En Alcalá se distinguen varias zonas que son proclives a este tipo de actos. Los aledaños de los colegios e institutos, siendo en muchos casos estas instalaciones educativas las que frecuentemente son victimas en sus muros de las pintadas o graffitis.

 

 

Cuando en 1793, en un discurso efectuado por Henri Grégoire de Tours. Obispo constitucional de Blois, efectuado ante la Convención acuñó el término de vandalismo asociando los disturbios realizados por las tribus bárbaras de las Vándalos, poco podía preveer que con el transcurso de los siglos este término se utilizaría mayoritariamente para describir los destrozos que en la mayoría de las grandes ciudades efectúan grupos de menores adolescentes sobre elementos ornamentales y del mobiliario urbano.

Y es que el objetivo por mera satisfacción es privar de que el resto de la ciudadanía pueda disfrutar de los medios que las corporaciones municipales ponen a disposición de los ciudadanos para una mejor calidad de vida, aparte de los daños estéticos producidos por pintadas o graffitis.

Alcalá de Henares, como gran ciudad no ha sido ajena a estos actos vandálicos, sobre todos ejecutados en las zonas más alejadas del casco urbano. Estas personas tienen muy claro cual es su punto de mata, papeleras, bancos, contenedores, luminarias, jardineras, maceteros, zonas de juegos infantiles, muros y vallas, todo un elenco de bienes públicos o privados que quedan al margen de este "modo de vida".

Y es que desde que en mayo de 1968 los estudiantes salieron de París, convirtiendo la ciudad de las luces en un campo de batalla, muchos individuos fueron los que hicieron suya esa forma de protestar, pero esa sintonía desgraciadamente ha tenido su continuidad en unas actuaciones que se han convertido en una onerosa lacra para las grandes ciudades.

Alcalá, ciudad patrimonio de la Humanidad, se ha convertido en algún momento en ciudad patrimonio de la inmunidad o de la suciedad.

En algunos casos las distintas concejalías se han visto desbordadas y con sus presupuestos aligerados al destinar una parte de sus recursos a paliar el daño ocasionado por estos seres, que encuentran una extraña satisfacción en privar al resto de los vecinos de elementos de la ciudad concebidos para el disfrute general.

En Alcalá se distinguen varias zonas que son proclives a este tipo de actos. Los aledaños de los colegios e institutos, siendo en muchos casos estas instalaciones educativas las que frecuentemente son victimas en sus muros de las pintadas o graffitis.

Aparte de los destrozos interiores que se realizan especialmente en los baños, pasillos y aulas.

Los parques y jardines, con singular predilección por los que circunvalan el centro urbano, barrios nuevos como la Nueva Rinconada, el Ensanche o Espartales, han visto sus vecinos como fuentes, papeleras, farolas, señales de tráfico y bancos entre otros elementos del mobiliario urbano de un día a otro desaparecen o quedan destrozados. Sin olvidar el deterioro que se realiza en los jardines, ya que árboles, plantas, flores, fuentes, sistemas de riego por goteo, aspersores son victimas de los actos vandálicos.

Esta situación es muy propia de los jóvenes que se reúnen los fines de semana en grupos para consumir bebidas alcohólicas "el clásico botellón" y que aparte de las zonas reseñadas, en la Plaza de la Juventud, Camino de la Esgaravita, Paseo del Val, antiguos molinos y riberas del río Henares, constituyen toda una agresión al medio.

En algunos casos, barrios que han tenido una mayor afluencia de personas provenientes de zonas con un menor desarrollo y con un bajo nivel educativo y que ahora están soportando la llegada masiva de inmigrantes de fuera de nuestras fronteras están viendo como algunos de sus descendientes ajenos a cualquier sentimiento de integración y de urbanidad han hecho de sus propios barrios victimas de sus acciones, en este caso el Polígono Puerta de Madrid, representa un claro exponente de esta situación.

Y es que si la concejalía de Medio Ambiente, de la que es titular Jesús Domínguez Picazo, es la que sufre en sus arcas la mayor parte de los destrozos del vandalismo urbano, sin olvidar otras concejalias como la de Urbanismo, que debe dedicar una buena parte de su presupuesto a restañar las heridas.

Porque el coste de este vandalismo, aparte del arreglo o la reposición del propio mobiliario hay que sumar el coste del pago a los funcionarios que lo realizan.

Al despertar el alba es frecuente comprobar los "efectos del botellón", en unas zonas determinadas que salpican a través del Ayuntamiento el coste a nuestros bolsillos.

Especial incidencia tienen estos costes cuando determinados forofos de un equipo de fútbol, saltan a la calle a celebrar las hazañas de sus equipos, en este caso fuentes ornamentales y jardinería se llevan la peor parte, que en el caso de Alcalá pueden ser mínimos si comparamos con las celebraciones en otras ciudades, cuando los denominados grupos ultra, se apoderan de la calle y su violencia aparte del vandalismo urbano va propiciada contra los hinchas del equipo contrario.

En este caso que en Alcalá ha sido aislado, tuvo su mayor auge la temporada que la R.S.D. Alcalá estuvo inmersa en la fase de ascenso a la categoría de plata del fútbol español, y siempre por actitudes y actividades realizadas por los hinchas de los equipos visitantes.

En Alcalá de Henares, el vandalismo supone para las arcas municipales un montante de entre 600.000 y 800.000 euros al año. La ordenanza municipal de limpieza viaria y residuos urbanos aprobada en el año 2007 por el pleno Municipal es la encargada de regular la limpieza de las vías públicas, la recogida de residuos, así como la protección del mobiliario urbano.

En este aspecto existen infracciones que abarcan un amplio espectro de infracciones contra el medio ambiente, como pueden ser, vertidos en la vía pública, abandono de vehículos, realización de trabajos mecánicos y estacionamiento en zonas verdes.

Un lugar que últimamente ha conocido las consecuencias del vandalismo urbano, ha sido el campus universitario, lo que ha provocado que se cierre al tráfico de vehículos en horas y días determinados.

En cuanto al tema de las pintadas y grafitis el Ayuntamiento está aplicando la Ley de Medidas Urgentes de Modernización del Gobierno y la Administración de la Comunidad de Madrid que entró en vigor en julio de 2007, estableciéndose en su artículo 20, la prohibición de los grafitis y pintadas en la vía pública con el fin de proteger el paisaje urbano y evitar la degradación arquitectónica.

Alcaladigital ha podido comprobar en varios foros de Internet como los grafiteros compiten entre ellos para conseguir un máximo de "firmas" y daños al patrimonio.

En Alcalá, aparte de vallas y muros, especial incidencia han tenido los actos vandálicos efectuados sobre las estatuas de Manuel Azaña, Isabel la Católica, Cardenal Cisneros o Catalina de Aragón, sin olvidarnos la propia estatua de Cervantes, que más de una vez ha aparecido sin su pluma.

Estos actos vandálicos suponen un coste adicional, ya que su restauración no lo pueden efectuar obreros del parque de servicios, sino profesionales restauradores.

En cuanto al coste para los autores de las pintadas supone una multa de 300 a 3.000 euros para las infracciones leves y de 600 a 6.000 euros para las graves, entendiéndose estas últimas como la reiteración de faltas leves.

Importante ha sido también el descenso en la vigilancia por parte de la policía local de las zonas verdes, ya que se han restado efectivos para reforzar la seguridad.

En todo caso cualquier agresión al medio ambiente o actos vandálicos se puede denunciar a través de la Concejalía de Medio Ambiente o la policía local.

Ignacio Sánchez

 

 

 
 

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