Quién te ha visto y quién te ve, excelsa madre
de la cultura y del saber, que acogiste en tus
muros un claustro de profesores que dignificaron
una lengua, una cultura y una Ciudad. Qué lejos
estabas de toda una parafernalia política que te
utiliza para crear una raza acorde a un programa
sectario y selectivo, que elige o nombra cargos
a fin con unas ideas fuera de todo razonamiento
multiplural. Fuiste la envidia del Mundo, tus
alumnos, luego doctores, llevaron allende
nuestras fronteras, la riqueza universal de
nuestra sabiduría. Fuiste leyenda de nuestro
siglo de oro. Ahora ¿dónde estas, a donde vas?
Si antaño sentabais cátedra en todo un orbe
imperial, ¿qué es de ti? ¿qué te han hecho?
Universidad de Alcalá, hasta el nombre te
robaron, nunca pediste piedad ni misericordia,
sin embargo tu nombre cambio de manos, de
localidad y hasta del saber.
Tus
muros languidecieron, cayeron, fueron
profanados, los más afortunados sintieron el
ruido de sables y el trote de los caballos.
Hasta hubo gentes del pueblo, de cualquier
condición social, que pusieron su granito de
arena para no verte convertida en polvo.
Pareció que llegabas a nuestros días, después de
largas noches de silencio en sus aulas, para
recuperar la energía perdida, pero eras otra,
no, esa no era la Universidad de Gonzalo, aquel
mozalbete de Torrelaguna, inquieto y travieso
que dotó a Castilla y a España de un centro de
una excelencia académica insustituible.
Desgraciadamente lo que llegó después de ciento
cuarenta y un años es otra cosa, aunque no faltó
voluntad por parte de un rector, Manuel Gala de
recuperar la siembra perdida.
Y es
que un jueves 30 de junio de 1977 se publicaba
en la Gaceta de Madrid, el Real Decreto sobre la
creación de una nueva Universidad de Madrid, con
sede en Alcalá de Henares, a partir de esa fecha
es otra historia.
Corría el año 1293, siendo arzobispo de Toledo
Gonzalo García Gudiel, primer primado de Las
Españas, cuando el Rey Sancho IV – por ruego
de don Gonçalvo- concedió a la villa de
Alcalá unos Estudios Generales. Existe un
documento fechado en Valladolid un 20 de mayo,
en que el monarca otorgaba los privilegios
fundacionales del Estudio General de Alcalá de
Henares:
...tenemos por bien a hazer Estudio de Escuelas
Generales en la villa de Alcalá. Y porque los
maestros y los escolares ayan voluntad de venir
y a estudio, otorgamosles que hayan todas
aquellas franquezas que a el Estudio de
Valladolid. Et mandamos, e defendemos, que
ninguno no se osado de les hazer fuerza, ni
torto, ni demas a ellos, ni a ninguna de sus
cosas, ca cualquier que lo hiciese pechamos y á,
en pena mil maravedis de la moneda nueva, y a
ellos rodo el daño y menoscabo que por ende
recibiesen doblado...
A
partir de ese momento y mucho antes que el
cardenal Cisneros diera luz a la Universidad, un
arzobispo de Toledo, había puesto su vista en
Alcalá, para crear en el seno de su arzobispado
un proyecto de Estudio General con el fin de
renovar la condición académica del clero.
Dos
siglos más tarde, el Arzobispo Carrillo,
construyó en Alcalá de su particular pecunio,
una casa de estudios que delegó a los frailes
franciscanos. Se crearon tres cátedras en artes
con la autorización del Papa Calixto III.
Constituyendo Alfonso Carrillo de Acuña uno de
los mayores y mejores benefactores de Alcalá
hasta su muerte, semipreso en el Palacio
Arzobispal, el 1 de julio de 1482.
Su
sucesor el cardenal Mendoza amplió los Estudios
creados por Carrillo en el convento de
franciscanos y concibió un plan universitario
para Alcalá que fue aprobado por el papa
Inocencio VIII. Si el arzobispo Carrillo había
obtenido una "Facultad" de Artes, ahora conforme
a la organización académica de la Universidad de
Salamanca se incorporaban las cátedras de
Teología, Derecho civil y Derecho canónico. Pues
bien, la historia continua, al Cardenal Mendoza,
le sucede el "honrado Gonzalo Ximenez de
Cisneros, Bachiller en Decretos y Arcipreste de
Uceda". Hoy en día nos podríamos referir a él,
como un niño de papá, ya que por muy franciscano
que fuese, Gonzalo no andaba descalzo, hechos
que no desaprovechó, sobre todo cuando contando
con la influencia del cardenal Mendoza en la
Corte, fue nombrado confesor de la reina Isabel
la Católica, pero rebeldón, cuán ermitaño
añorante, se ocupa de la reforma de la Orden
Franciscana, y su privilegiada posición hace que
el 20 de febrero de 1495, el papa Borja,
Alejandro VI, emita una bula pontificia
nombrándole arzobispo de Toledo.
A
partir de ese momento al igual que sucedía con
los reyes, los prelados toledanos tenían su
"hogar", Toledo y su casa de "campo" Alcalá,
donde los últimos arzobispos había puesto sus
sueños en convertirla en la Gran Ciudad de los
Estudios.
Donde en el presente se ubica el cuartel del
Príncipe, en proceso de adaptación a los nuevos
tiempos, se alzaba el convento franciscano,
famoso por su milagroso portero Diego de Alcalá.
Gonzalo, que ya había cambiado el nombre por el
del fundador de la orden franciscana, le
gratificaba la estancia entre sus piedras más
que en su sede episcopal. En mente ya tenía que
la vieja Compluto tenía que ser, al igual que
había hecho con la orden franciscana, reformada
de norte a sur y de este a oeste. Todo sería
nuevo, el santuario y colegiata de los Santos
Niños, las iglesias, las parroquias, el palacio
arzobispal y las calles, porque Cisneros quería
una ciudad acorde con "su Universidad".
El
cardenal colocó la primera piedra del Colegio
Mayor de San Ildefonso, el 13 de marzo de 1499,
frisaba alrededor de los 63 años y se sentía
dichoso de bendecir el comienzo de unas obras
que tras bula del papa Alejandro VI, iban a
comenzar.
El
24 de julio de 1508, cruzaban las puertas de la
universidad los siete primeros profesores, un
día después en la festividad de Santiago con el
acompañamiento de 500 estudiantes fueron en
procesión hasta la parroquia de Santiago para
encomendar a Dios la nueva Universidad.
El
cardenal Cisneros en un solemne acto bendijo los
mantos y las becas inaugurando oficialmente la
Universidad. El curso comenzaría el día 16 de
octubre de 1508, festividad de San Lucas.
Ramírez Tomé nos describe aquella jornada: "Al
día siguiente, en la parroquia de Santiago, se
celebraba la solemne inauguración universitaria,
y el día de San Lucas, 18 de octubre de 1508,
empezaban las clases, acudiendo el cardenal en
persona a escuchar las primeras lecciones.
Cursábanse diferentes disciplinas, inaugurándose
la Universidad con trece cátedras, que después
se ampliaron hasta veinticinco, divididas en
treinta y cinco clases, y fueron traídos los más
ilustres profesores de Salamanca, de París y de
otras universidades; dudando Cisneros respecto a
la constitución de la autoridad universitaria
entre conferir la dignidad del rector a
cualquier estudiante noble, como en Salamanca, o
hacer este cargo privativo de los colegiales de
San Ildefonso para aumentar el prestigio de
dicho Colegio Mayor. Optó por esto último, y el
cargo recayó en el ilustre colegial Pedro de
Campo".
Como
ha quedado reseñado Pedro del Campo fue su
primer rector, tomando posesión un día antes del
comienzo del curso, el 17 de octubre de 1508.
Con
la "explosión" de la universidad, Alcalá veía
duplicada su extensión. En cinco años Cisneros,
había fundado siete colegios menores, y la
población estudiantil llegó a sumar 4.000
escolares.
Otra
vez Ramírez Tomé nos da cuenta de la dimensión
de la universidad al recontar los catedráticos
en vida de Cisneros.
"En
Teología, de Santo Tomás, Ciruelo y Salamanca;
de Escoto, fray Clemente; de Nominales, Gonzalo
Gil, Carrasco y Miranda, y como substituto,
Fernán Vázquez, colegial de San Ildefonso; en
Artes (Lógica y Filosofía), Pardo, Olivano,
Castellar, Miranda, Castro Ramírez, Santo Tomás
de Villanueva, Insausti Puerta, Zurita, Bivel,
Puxvert, Vargas, Cueto y Medina. En Medicina;
Tarragona, Bernardino Fernández de Velasco y
Cartagena. En Cánones; Villar del Saz, Loranca y
Páez. En Gramática, en la principal; Herrera y
Lebrija; en poesía; Gavaldá; en las secundarias;
Angulo, Oteo, Ximénez, Ruiz, Salaya y Vergara.
En lenguas lo fueron; de hebreo, Zamora, y de
griego, Demetrio Ducas. Los mejor retribuidos
eran los médicos, que cobraban 200 florines
anuales, o sea 145 maravedíes diarios; Lebrija y
el Pinciano cobraban 150 florines al año".
A
partir de ese momento comenzaba el esplendor de
Alcalá y su universidad, premiada muchos siglos
después con el título de patrimonio de la
Humanidad por su concepción.
Lucio Marineo Sículo, profesor en la universidad
y cronista del rey Fernando el Católico dejó
escrito.
En
medio de Madrid y Guadalajara, está la muy noble
villa de Alcalá, que por otro nombre llaman
Compluto. Muy abundante de las cosas que son
necesarias a la vida humana. Porque sin que le
vengan provisiones de otras partes, ella las
tiene todas sin faltarle cosa ninguna. La cual
fue en nuestros tiempos muy ennoblecida por don
Francisco Jiménez, cardenal de España que la
adornó con los colegios, y otras grandes obras
inmortales que fundó. La cual ha sido también
muy ilustrada de los profesores de las
disciplinas y artes liberales y de los muy
claros ingenios de los estudiantes que en ella
mucho florecen y alaban en sus actos y
ejercicios que hacen muy excelentes"
Durante los siglos XVI y XVII, en pleno siglo de
oro, la Universidad de Alcalá ejerce de modelo
de las universidades americanas. El contar entre
sus aulas a profesores y maestros como Nebrija,
Tomás de Villanueva, Ginés de Sepúlveda, Ignacio
de Loyola, Domingo de Soto, Ambrosio de Morales,
Arias Montano, Juan de Mariana, Francisco Vallés
de Covarrubias, Juan de la Cruz, Lope de Vega,
Quevedo, etc.
En
el siglo XVIII, las reformas en la enseñanza
hicieron que comenzase la decadencia de la
Universidad, aún así de sus aulas salieron entre
otros, Gaspar Melchor de Jovellanos, el
historiador agustino Enrique Flórez, el filólogo
jesuita Lorenzo Hervás y Pandero. El historiador
del arte Ceán Bermúdez, el escritor José María
Vaca de Guzmán, José Gálvez, reformador de la
Administración española en California o
Francisco Martínez Marina, quien iba a tener un
destacado papel en la Constitución de las Cortes
de Cádiz.
En
1785 recibe el doctorado María Isidra de Guzmán
y de la Cerda, quien a pesar de no haber
asistido a ningún centro académico y estudiar en
su domicilio con diferentes profesores, fue
examinada en la Universidad, obtuviendo
brillantes notas y consiguiendo el doctorado en
Filosofía y Letras Humanas, siendo conocida como
la Doctora de Alcalá.
El
comienzo del siglo XIX, con la guerra de la
Independencia y las sucesivas desamortizaciones,
hicieron que definitivamente la Universidad
fuese un cadáver a punto de ser enterrado.
Con
algunos estudios ya trasladados a Madrid, como
los de Medicina, el 29 de octubre de 1836, se
decretaba el cierre de la Universidad, en
beneficio de la recién creada Universidad
Central de Madrid. No sirvieron de nada las
protestas y manifiestos del Ayuntamiento, la
Milicia Nacional o el Cabildo de la Magistral.
Con
ello llegaba para Alcalá y su Universidad la
mayor de las debacles, su importante patrimonio
acumulado durante siglos de grandeza fue
vendido, se perdieron imágenes, tapices,
cuadros, documentos o libros. La población
disminuyó hasta 834 habitantes en 1842. Alcalá
había pasado a ser casi una ciudad fantasma.
Tuvieron que pasar muchos años, cuando el
gobierno del general Franco en 1965 pensó en
Alcalá para instalar la Facultad de Ciencias
Políticas y Económicas de la Universidad Central
de Madrid, proyecto que no llegó a llevarse a
cabo, aunque la esperanza de los alcalaínos no
se perdió cuando se anuncio por parte del
Ministerio de Educación y Ciencia que Madrid y
Barcelona iban a contar con otra nueva
universidad, hecho que hizo al Ayuntamiento
solicitar a las autoridades académicas la
instalación de la nueva universidad de Madrid en
Alcalá.
En
1967, la Universidad Central de Madrid, redactó
un proyecto para establecer en el Colegio
Trilingüe unos estudios de filología clásica.
Por su parte el Ministerio quería efectuar la
magna obra de realizar una universidad global.
Para situarla disponía de los terrenos de la
extinta base aérea. Todo estaba a favor de
Alcalá, cuando el 6 de junio de 1968 se
publicaba el Decreto-Ley que creaba la nueva
universidad. Los terrenos estaban a su
disposición, se contaba con el apoyo de
universidades españolas y extranjeras y el 25 de
enero de 1969 se publicaba en el Boletín Oficial
del Estado, la orden de establecer en Alcalá la
Universidad Autónoma. Y se ponían en marcha los
trámites administrativos para la construcción de
las facultades. Pero cuán feroz desamortización
decimonónica el 31 de marzo de 1969, se
publicaba un Decreto Ley donde la futura
Universidad Autónoma se ubicaba definitivamente
al norte de Madrid, cerca de Colmenar viejo.
¿Qué
había pasado para tal sutil y nefasto cambio? Se
barajaron dos hipótesis, la recalificación de
terrenos con intereses especulativos para las
construcciones urbanísticas de la futura Tres
Cantos, y el crecimiento de la población
industrial en Alcalá contraria al Régimen.
De
nada sirvieron las protestas del Ayuntamiento,
ni el apoyo de la prensa, ni la de intelectuales
como Salvador de Madariaga, que en una carta
envíada un año antes al diario ABC se había
mostrado favorable a la instalación de la futura
universidad en Alcalá.
..."estimo que las Universidades nuevas de
Madrid y Barcelona deben considerarse como los
futuros cerebros de Castilla La Nueva y de
Cataluña, y a tal fin deben instalarse en Alcalá
de Henares y en Vich o en Gerona o en Tarragona.
Sobre la catalana, los catalanes se pronunciarán
con más conocimiento; pero sobre la castellana,
no cabe duda. España le debe a Alcalá la
Universidad que le quitó. Ha llegado el momento
de reparar tan grave error.
Claro es que no es dogmatismo. Mi propósito es
iniciar un debate, y mi intención, restaurar un
centro de enseñanza superior que fue en su día
uno de los más ilustres de España y aun de
Europa."
En
1970, la humillación total llegaba al cambiar el
nombre la Universidad Central de Madrid por el
de Complutense, sin embargo el Ayuntamiento y un
grupo de alcalaínos que habían mantenido una
intensa actividad ante las autoridades
ministeriales desde la decepción de 1969 para
recuperar la Universidad, no iban a ceder en el
empeño, se efectuaron presiones, protestas,
hasta se realizó una manifestación, que tuvo que
ser disuelta por la Guardia Civil. Las protestas
llegaron hasta el propio General Franco, cuando
el III Plan de desarrollo recogió crear un
tercer distrito universitario en Madrid, al
estar excesivamente masificadas La
Complutense y La Autónoma: en este
caso se quería vincular al distrito
universitario madrileño las ciudades las
provincias más próxima de Castilla La Nueva. El
Ministerio de Educación y Ciencia mantenía en su
propiedad los terrenos del antiguo aeródromo, y
la Universidad Complutense pensó en desviar a
Alcalá alguna de sus facultades, pero sin
constituir una universidad nueva e
independiente. Durante unos años intensos, de
ideas, proyectos, protocolos, medrajes y muchas
disputas, el día 30 de junio de 1977, se publicó
en el BOE, el Real Decreto por el que se
constituía una nueva Universidad de Madrid, con
sede en Alcalá de Henares.
Aunque en un principio vinculada a la
Universidad Complutense, al fin el curso 77-78
fue el primero en albergar en sus aulas las
primeras promociones de estudiantes. Fueron unos
primeros años donde la delicada situación
política que se estaba viviendo en España, iban
a constituir un lastre para la incipiente
Universidad. El 28 de agosto de 1978 una Orden
del Ministerio de Ecuación y Ciencia
desvinculaba a la Universidad de Alcalá de la de
Madrid, aunque esta no devolvía el gentilicio
complutense. Fueron años, duros y difíciles ante
la escasez de alumnos matriculados. Con el
tiempo irían llegando los nuevos edificios y las
nuevas facultades, recuperándose en el casco
viejo en los antiguos colegios y conventos
dependencias que hicieron realidad la
Universidad que llega hasta nuestros días, y que
tuvo su colofón el 2 de diciembre de 1998,
cuando la UNESCO declarara a la Universidad de
Alcalá, Patrimonio de la Humanidad. Fue el
aldabonazo para muchos hombres que habían
forjado el sueño y el deseo de que Alcalá
tuviese su Universidad, desde la Sociedad de
Condueños, primeros impulsores, hasta el alcalde
Félix Huerta, Fernando Sancho, el gobierno de la
UCD, y el empecinamiento del alcalde Bartolomé
González y el rector Manuel Gala, que durante
los 18 años que permaneció en el rectorado dio
el impulso definitivo. En el presente y tras la
entrada de Virgilio Zapatero, ex ministro de
Administraciones Públicas, con el socialista
Felipe González, el incremento de la propuesta
universitaria ha cambiado de Comunidad, al crear
un nuevo campus de licenciaturas y titulaciones
en la vecina Guadalajara, muchas inversiones en
territorio socialista de Castilla La Mancha y
que tras la intervención del Banco de España de
la Caja de Ahorros creada con el hoy presidente
del Congreso de los diputados en la presidencia
de la Comunidad, deja abierta toda una serie de
especulaciones sobre su asentamiento y
financiación. Y en el terreno abonado de
conjeturas, no se puede pasar por alto las
presuntas conspiraciones políticas que desde la
sede del rectorado, en el Colegio Mayor de San
Ildefonso se han llevado a cabo para encontrar
una alternativa al gobierno municipal del
partido popular de Bartolomé González, sobre
todo tras la nefasta gestión en la alcaldía del
socialista Manuel Peinado, hombre de la
Universidad. Hay que recordar la presencia de
Arsenio Lope Huerta, destacado hombre del PSOE y
responsable de la Fundación General de la
Universidad participando en la campaña para
llevar a un desconocido Javier Rodríguez a
disputar la alcaldía a Bartolomé González.
Por
otro lado está la cesión del Ministerio de
Defensa con, otra vez Bono, esta vez de
ministro, la cesión de los cuarteles del
Príncipe y Lepanto a la Universidad, sobre el
proyecto magno de crear un "Oxford en Alcalá",
eso sí con la financiación de la "pepera"
Comunidad de Madrid, sin olvidar el impulso
tomado por Esperanza Aguirre para ubicar el
Instituto de Medicina Nuclear en la Universidad.
Cisneros creó una Universidad única en el Mundo,
modelo en España y en América por su concepción
y sus estudios, varios siglos después la
Universidad de Alcalá desgraciadamente se pierde
en el ranking y en las encuestas sobre la
calidad de las universidades españolas.
En
la actualidad la Universidad de Alcalá de
Henares cuenta con las siguientes facultades:
Biología, Ciencias Ambientales, Ciencias
Económicas y Empresariales, Derecho,
Documentación, Farmacia, Filosofía y Letras,
Medicina y Química.
Y
con las siguientes escuelas universitarias:
E.T.S. de Arquitectura y Geodesia
E.T.S de Ingeniería Informática
E.U.
Estudios Empresariales
Escuela de Arquitectura Técnica
Escuela Politécnica Superior
Escuela Universitaria Cardenal Cisneros (Centro
Privado)
Escuela Universitaria de Enfermería y
fisioterapia
Escuela Universitaria de Magisterio
Escuela Universitaria de Turismo.
Por
otra parte en el curso 2008-2009 la Universidad
de Alcalá ha comenzado a impartir los nuevos
estudios de Grado adaptados al Espacio Europeo
de Educación Superior (Plan Bolonia) que
corresponden con las siguientes titulaciones:
Grado en Ciencias Ambientales, Grado de Derecho,
Grado en Estudios Ingleses y Grado en Química.
Estando a la espera de que el Consejo de
Universidades verifique las diferentes
titulaciones que se impartirán próximamente en
las Ramas de Artes y Humanidades, Ciencias,
Ciencias de la Salud, Ingeniería y Arquitectura
y Ciencias Sociales y Jurídicas.
En
cuanto a los órganos de gobierno de la UHA están
constituidos por:
Órganos colegiados: El Consejo Social, El
Claustro Universitario, El Consejo de Gobierno,
La Junta Consultiva, Juntas de Facultad o
Escuela y El Consejo de Departamento.
Órganos unipersonales: El Rector, El Gerente,
Decanos de Facultades y Escuelas, Directores de
Departamento y los Directores de Institutos
Universitarios de Investigación.
En
lo que respecta a la economía de la Universidad,
esta cuenta con los siguientes recursos
financieros:
Las
subvenciones corrientes y de capital fijadas
anualmente por la Comunidad de Madrid y por
otras Administraciones Públicas. Las tasas,
precios públicos y otros derechos derivados de
las actividades docentes. Los ingresos derivados
de los contratos a que se refiere el artículo 83
de la LOU. Los rendimientos del patrimonio y de
su actividad económica. Las subvenciones,
donaciones, herencias o legados que reciba de
cualquier entidad pública o privada. Y los
ingresos procedentes de los remantes de
tesorería de ejercicios anteriores y los
procedentes de operaciones de crédito.
Como
bien se podrá deducir, la mayoría de los
ingresos proceden de la Comunidad de Madrid,
aunque desde el mismo seno de la Universidad se
efectúe campaña en su contra, y es que todo
vale, con tal de desbancar a Esperanza Aguirre
de la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Los
comentarios de que fue testigo alcaladigital
entre el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo,
la tarde que ofreció una conferencia sobre la
situación española en la primavera de 2009 en la
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
con el decano de la misma no dejaban lugar a
duda, al insinuar que Esperanza Aguirre
favorecía a las Universidades Privadas en contra
de las Universidades Publicas.
Ignacio Sánchez