Desde que los romanos dejasen el asentamiento de
su primera ciudad romana en la meseta superior
del cerro de San Juan del Viso, para ubicarse en
el llano junto a la vega del río Henares, una de
sus principales actividades fue la excavación y
construcción de canales para hacer llegar el
agua a todos los rincones de la nueva Complutum.
Había que facilitar la llegada del agua a la
población y abastecer las termas y fuentes con
una red de canalizaciones y en esto sus
ingenieros era expertos.
De
aquella época nos han dejado una herencia
notable en dos fuentes conocidas, la del Juncal
que ya en 1725 el historiador Miguel de Portilla
en "Historia de la Ciudad de Compluto",
escribía, que en el año 1654 se descubrió una
piedra junto a la Fuente del Juncal que cuya
traducción del latín decía: Caio Mario dio por
votos esta agua. Indicando esta inscripción, que
se labró algún acueducto, para que el antiguo
Compluto tuviese esta fuente, que es de muy
buena agua, que procuran muchos en Alcalá
traerla, por la ventaja suya a las de esta
ciudad. Descúbrese un arca con un pilón grande
labrado, y se registró muy bien, limpiándole el
año de 1657.
Igualmente Esteban Azaña en se Historia de
Alcalá de 1882, se refiere a ella. "Existía por
aquel entonces una hermosa fuente de
abundantísimas y cristalinas aguas, que
transformada por completo aún llena hoy de
poesía aquellos contornos, con el agradable
ruido de sus aguas. Esta famosa fuente que lleva
el nombre de Fuente de la Antigua Compluto,
vulgarmente del Juncal, se hallaba formada por
un pequeño arco y depósito que recibía las aguas
por un pequeño acueducto, vertiendo en un
extenso pilón, del que pasaban a un espacioso
aljibe. Destruida Compluto, es indudable que la
fuente sufrió las consecuencias de la
desolación; consta que en 1657, fue reedificada
con muchísimo acierto, en atención a su
tradicional importancia; en aquella feliz
restauración, se halló dentro del arca principal
una piedra con la siguiente inscripción; Cayo
Mario dio por voto esta agua. En 1849 sufrió una
nueva reforma, la que desgraciadamente hizo
perder todo vestigio antiguo, quedando reducida
a un arca triangular en su frontón con tres
caños del solo el central mas bajo de nivel daba
agua y muy poca en estos últimos años; se cegó
el aljibe, se redujo de dimensiones el pilón, y
para eterna memoria de tales mutilaciones, se
colocó en el centro del arca esta inscripción:
Fuente de
la Antigua Compluto. Restaurada en 1849.
La
mala disposición de los caños que tocaban casi
el suelo del pilón, hacía muy molesto el uso de
esta fuente y la peor nivelación de la tubería,
unido al descenso de los manantiales,
contribuyeron a se perdiesen sus aguas en estos
últimos años. En 1875 limpiáronse las minas,
colocáronse tuberías y alumbráronse bastantes
aguas, construyéndose un lavadero público, sobre
los cimientos del antiguo pilón y aljibe.
En
la actualidad la fuente ha sido restaurada por
el TEAR.
Por
otro lado la otra fuente de origen romano no ha
tenido tanta fortuna como la del Juncal; me
refiero a la Fuente de la Salud,
desgraciadamente abandonada, sirvió durante
muchos años como lavadero de coches, convertida
en vertedero, y en la actualidad ha sido
"premiada" con la colocación a ambos lados de
unos letreros donde se indica que el agua "no es
potable", continuando siendo un lugar de
desechos. Sin que ninguna autoridad municipal en
el pasado siglo XX y el presente se hayan
acongojado por tamaño despropósito.
En
cuanto al origen de la fuente, otra vez tenemos
que volver a Esteban Azaña, y su Historia de
Alcalá.
"En
los años de 1855 y 1856 que fueron muy lluviosos
hubo unas grandes avenidas por el río Henares,
que hicieron muchos destrozos de árboles y
terrenos en toda la ribera; y en el sitio que
dicen Fuente de la Salud, por existir allí una
de muy buena agua, que vierte en el río a tres o
cuatro pasos, se llevaron parte del terreno y
descubrieron unos cimientos y piedras entre las
cuales había una que por sus dimensiones y por
unas letras que se veían en un lado llamó la
atención de todos la que la vieron. Esta piedra
tenía siete pies de longitud, dos y medio de
latitud y uno y medio de grueso: su forma la de
un pilar, toda de una pieza de color blanco
tobizo, con sus labores o molduras bien
ejecutadas, figurando basa, neto, caña y
capitel, y una abertura de medio pié de longitud
por encima del neto, en medio de un florón de
hojas de acanto o cosa parecida, por un lado, la
cual correspondía a un hueco del otro opuesto, y
sobre la abertura una inscripción latina en
letras romanas de las dimensiones de dos
pulgadas y media de altura en la que decía :
SACRUM NUMINIS PRO SALUTE ET PRO VICTORIA
CAESARIS. La opinión de los sujetos (se refiere
a la descripción que hicieron Ruperto Carro y
José Demetrio Calleja) que la inspeccionaron,
midieron y diseñaron, fue la de que aquella
piedra, indudablemente de la época romana, debió
hallarse al frente del murallón o parapeto cuyos
cimientos tenían a la vista, y que aún existen
en parte en dicho sitio, sirviendo de pilar
encauzador de las aguas contenidas en el
depósito que al efecto había detrás de esta
obra, que según sus dimensiones sería muy grande
como todas las de los romanos. Algún tiempo
después fue extraído en trozos para las obras
del ferrocarril de Madrid a Zaragoza por los
contratistas de acarreo de materiales.
Una
vez asentada la población de Alcalá en la
ubicación actual, el principal suministro de
agua fue una construcción subterránea de aguas
que surgía en el prado de Villamalea, un lugar
situado junto a la Residencia de Ancianos en la
actual carretera a Meco.
Esta
conducción de Villamalea suministraba agua a las
tres fuentes principales de Alcalá. Existía
también otra conducción que partía de El
Chorrillo, que alimentaba una fuente en el
Palacio Arzobispal, y al depósito que tenían
establecido. Las tuberías por su construcción de
barro cocido, necesitaban un mantenimiento
exhaustivo, al ser continuas las roturas y
filtraciones. Lo que suponía un alto coste para
las arcas municipales. Aún existen hoy en día
algunos tramos de esas canalizaciones.
En
cuanto a las fuentes públicas, únicos puntos de
abastecimiento junto a los pozos, se ubicaban en
La Plaza Mayor, Plaza de Abajo, Cuatro Caños,
Lucena, del Mercado, de la Merced, etc. Por otro
lado la mayoría de los conventos, además de su
pozo correspondiente, tenían concesiones de
tomas de agua, así como los particulares más
pudientes, todas bajo concesiones del Concejo de
la Ciudad.
Las
monjas del Convento de Carmelitas del Corpus
Christi, también llamado de Carmelitas de
Afuera, porque se encontraban fuera de la
muralla, más allá de la Puerta de Aguadores, se
suministraban del agua de la fuente pública que
allí existía, y de las conducciones que el
Concejo les había concedido. Curiosamente hasta
los años 70 seguían consumiendo de esta agua,
hasta que tuvieron una fuerte gastroenteritis,
debido a que un pastor en la zona de Villamalea
había usado uno de los respiraderos de la fuente
para desembarazarse de los desechos procedentes
del ganado. Fue el fin del conducto de
Villamalea al cerrar el Ayuntamiento el
abastecimiento de esa vía hídrica.
En
cuanto a las fuentes existentes en La Plaza de
Los Mártires, tenemos la reconstrucción de la
fuente de cuatro caños, originalmente situada en
la Plaza de Cervantes, para la que fue diseñada,
posteriormente se trasladó a la Plaza de San
Diego, junto a la Universidad, existen
fotografías de época, junto a las ruinas de los
conventos situados frente a la Universidad.
Posteriormente se reubicó en el emplazamiento
donde está la actual, pero se destruyó,
decidiendo efectuar una reconstrucción en los
últimos años del siglo XX, ya que existían los
planos de la misma y volver a situarla en el su
último emplazamiento.
De
las fuentes que suministraron agua a Alcalá en
la entrada del Hospital de Antezana se puede ver
hoy en día una procedente del siglo XVIII.
De
otra parte la gran población ganadera y sobre
todo la caballar procedentes de las unidades de
esta arma acuarteladas en Alcalá hicieron que
surgieran numerosos abrevaderos.
Actualmente solo queda uno, como referente, en
el Paseo Pastrana en la confluencia de la
glorieta de Alcorlo. Este abrevadero estuvo
situado en un punto estratégico, en la Puerta
del Vado, cerca del depósito de Sementales y del
antiguo matadero, Se restauró en los años
ochenta del pasado siglo, incluso en sus aguas
sobrevivieron algunos días unas percas, ahora
aguanta el tiempo soportando el vandalismo
urbano.
Otro
de los abrevaderos se ubicaba en las Eras de San
Isidro, junto a la que hoy en día es la calle
Caballería Española, donde suministraba agua al
ganado local y al procedente de las distintas
regiones de España que se reunían para la feria
del ganado. En vez de conservarse o reubicarse
como el del Paseo de Pastrana, decidieron
desmantelarlo cuando se urbanizó la zona.
Otro
podría haber existido en los alrededores de la
Puerta de Madrid, así como por lógica
abrevaderos debían existir en las cercanías de
las entradas a Alcalá, al ser una localidad
situada en un cruce de caminos.
Ignacio Sánchez