Madrid.  23 De marzo de 2009                                                                       
 
 

Fuentes y Abrevaderos de Alcalá de Henares

 
 

 

 
 
 

Desde que los romanos dejasen el asentamiento de su primera ciudad romana en la meseta superior del cerro de San Juan del Viso, para ubicarse en el llano junto a la vega del río Henares, una de sus principales actividades fue la excavación y construcción de canales para hacer llegar el agua a todos los rincones de la nueva Complutum. Había que facilitar la llegada del agua a la población y abastecer las termas y fuentes con una red de canalizaciones y en esto sus ingenieros era expertos.

De aquella época nos han dejado una herencia notable en dos fuentes conocidas, la del Juncal que ya en 1725 el historiador Miguel de Portilla en "Historia de la Ciudad de Compluto", escribía, que en el año 1654 se descubrió una piedra junto a la Fuente del Juncal que cuya traducción del latín decía: Caio Mario dio por votos esta agua. Indicando esta inscripción, que se labró algún acueducto, para que el antiguo Compluto tuviese esta fuente, que es de muy buena agua, que procuran muchos en Alcalá traerla, por la ventaja suya a las de esta ciudad. Descúbrese un arca con un pilón grande labrado, y se registró muy bien, limpiándole el año de 1657.

Igualmente Esteban Azaña en se Historia de Alcalá de 1882, se refiere a ella. "Existía por aquel entonces una hermosa fuente de abundantísimas y cristalinas aguas, que transformada por completo aún llena hoy de poesía aquellos contornos, con el agradable ruido de sus aguas. Esta famosa fuente que lleva el nombre de Fuente de la Antigua Compluto, vulgarmente del Juncal, se hallaba formada por un pequeño arco y depósito que recibía las aguas por un pequeño acueducto, vertiendo en un extenso pilón, del que pasaban a un espacioso aljibe. Destruida Compluto, es indudable que la fuente sufrió las consecuencias de la desolación; consta que en 1657, fue reedificada con muchísimo acierto, en atención a su tradicional importancia; en aquella feliz restauración, se halló dentro del arca principal una piedra con la siguiente inscripción; Cayo Mario dio por voto esta agua. En 1849 sufrió una nueva reforma, la que desgraciadamente hizo perder todo vestigio antiguo, quedando reducida a un arca triangular en su frontón con tres caños del solo el central mas bajo de nivel daba agua y muy poca en estos últimos años; se cegó el aljibe, se redujo de dimensiones el pilón, y para eterna memoria de tales mutilaciones, se colocó en el centro del arca esta inscripción: Fuente de la Antigua Compluto. Restaurada en 1849.

La mala disposición de los caños que tocaban casi el suelo del pilón, hacía muy molesto el uso de esta fuente y la peor nivelación de la tubería, unido al descenso de los manantiales, contribuyeron a se perdiesen sus aguas en estos últimos años. En 1875 limpiáronse las minas, colocáronse tuberías y alumbráronse bastantes aguas, construyéndose un lavadero público, sobre los cimientos del antiguo pilón y aljibe.

En la actualidad la fuente ha sido restaurada por el TEAR.

Por otro lado la otra fuente de origen romano no ha tenido tanta fortuna como la del Juncal; me refiero a la Fuente de la Salud, desgraciadamente abandonada, sirvió durante muchos años como lavadero de coches, convertida en vertedero, y en la actualidad ha sido "premiada" con la colocación a ambos lados de unos letreros donde se indica que el agua "no es potable", continuando siendo un lugar de desechos. Sin que ninguna autoridad municipal en el pasado siglo XX y el presente se hayan acongojado por tamaño despropósito.

En cuanto al origen de la fuente, otra vez tenemos que volver a Esteban Azaña, y su Historia de Alcalá.

"En los años de 1855 y 1856 que fueron muy lluviosos hubo unas grandes avenidas por el río Henares, que hicieron muchos destrozos de árboles y terrenos en toda la ribera; y en el sitio que dicen Fuente de la Salud, por existir allí una de muy buena agua, que vierte en el río a tres o cuatro pasos, se llevaron parte del terreno y descubrieron unos cimientos y piedras entre las cuales había una que por sus dimensiones y por unas letras que se veían en un lado llamó la atención de todos la que la vieron. Esta piedra tenía siete pies de longitud, dos y medio de latitud y uno y medio de grueso: su forma la de un pilar, toda de una pieza de color blanco tobizo, con sus labores o molduras bien ejecutadas, figurando basa, neto, caña y capitel, y una abertura de medio pié de longitud por encima del neto, en medio de un florón de hojas de acanto o cosa parecida, por un lado, la cual correspondía a un hueco del otro opuesto, y sobre la abertura una inscripción latina en letras romanas de las dimensiones de dos pulgadas y media de altura en la que decía : SACRUM NUMINIS PRO SALUTE ET PRO VICTORIA CAESARIS. La opinión de los sujetos (se refiere a la descripción que hicieron Ruperto Carro y José Demetrio Calleja) que la inspeccionaron, midieron y diseñaron, fue la de que aquella piedra, indudablemente de la época romana, debió hallarse al frente del murallón o parapeto cuyos cimientos tenían a la vista, y que aún existen en parte en dicho sitio, sirviendo de pilar encauzador de las aguas contenidas en el depósito que al efecto había detrás de esta obra, que según sus dimensiones sería muy grande como todas las de los romanos. Algún tiempo después fue extraído en trozos para las obras del ferrocarril de Madrid a Zaragoza por los contratistas de acarreo de materiales.

Una vez asentada la población de Alcalá en la ubicación actual, el principal suministro de agua fue una construcción subterránea de aguas que surgía en el prado de Villamalea, un lugar situado junto a la Residencia de Ancianos en la actual carretera a Meco.

Esta conducción de Villamalea suministraba agua a las tres fuentes principales de Alcalá. Existía también otra conducción que partía de El Chorrillo, que alimentaba una fuente en el Palacio Arzobispal, y al depósito que tenían establecido. Las tuberías por su construcción de barro cocido, necesitaban un mantenimiento exhaustivo, al ser continuas las roturas y filtraciones. Lo que suponía un alto coste para las arcas municipales. Aún existen hoy en día algunos tramos de esas canalizaciones.

En cuanto a las fuentes públicas, únicos puntos de abastecimiento junto a los pozos, se ubicaban en La Plaza Mayor, Plaza de Abajo, Cuatro Caños, Lucena, del Mercado, de la Merced, etc. Por otro lado la mayoría de los conventos, además de su pozo correspondiente, tenían concesiones de tomas de agua, así como los particulares más pudientes, todas bajo concesiones del Concejo de la Ciudad.

Las monjas del Convento de Carmelitas del Corpus Christi, también llamado de Carmelitas de Afuera, porque se encontraban fuera de la muralla, más allá de la Puerta de Aguadores, se suministraban del agua de la fuente pública que allí existía, y de las conducciones que el Concejo les había concedido. Curiosamente hasta los años 70 seguían consumiendo de esta agua, hasta que tuvieron una fuerte gastroenteritis, debido a que un pastor en la zona de Villamalea había usado uno de los respiraderos de la fuente para desembarazarse de los desechos procedentes del ganado. Fue el fin del conducto de Villamalea al cerrar el Ayuntamiento el abastecimiento de esa vía hídrica.

En cuanto a las fuentes existentes en La Plaza de Los Mártires, tenemos la reconstrucción de la fuente de cuatro caños, originalmente situada en la Plaza de Cervantes, para la que fue diseñada, posteriormente se trasladó a la Plaza de San Diego, junto a la Universidad, existen fotografías de época, junto a las ruinas de los conventos situados frente a la Universidad. Posteriormente se reubicó en el emplazamiento donde está la actual, pero se destruyó, decidiendo efectuar una reconstrucción en los últimos años del siglo XX, ya que existían los planos de la misma y volver a situarla en el su último emplazamiento.

De las fuentes que suministraron agua a Alcalá en la entrada del Hospital de Antezana se puede ver hoy en día una procedente del siglo XVIII.

De otra parte la gran población ganadera y sobre todo la caballar procedentes de las unidades de esta arma acuarteladas en Alcalá hicieron que surgieran numerosos abrevaderos.

Actualmente solo queda uno, como referente, en el Paseo Pastrana en la confluencia de la glorieta de Alcorlo. Este abrevadero estuvo situado en un punto estratégico, en la Puerta del Vado, cerca del depósito de Sementales y del antiguo matadero, Se restauró en los años ochenta del pasado siglo, incluso en sus aguas sobrevivieron algunos días unas percas, ahora aguanta el tiempo soportando el vandalismo urbano.

Otro de los abrevaderos se ubicaba en las Eras de San Isidro, junto a la que hoy en día es la calle Caballería Española, donde suministraba agua al ganado local y al procedente de las distintas regiones de España que se reunían para la feria del ganado. En vez de conservarse o reubicarse como el del Paseo de Pastrana, decidieron desmantelarlo cuando se urbanizó la zona.

Otro podría haber existido en los alrededores de la Puerta de Madrid, así como por lógica abrevaderos debían existir en las cercanías de las entradas a Alcalá, al ser una localidad situada en un cruce de caminos.

Ignacio Sánchez

 

 

 

 
 
     
 

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