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                   Madrid. Viernes, 4 de noviembre de 2011                                                                      
 
  Homosexualidad: cómo salir del armario  
 

 

 
 

DOCTISSIMO.- ¿Cómo reaccionan los padres ante la confesión de la homosexualidad de un hijo?

Serge Hefez, psiquiatra y psicoanalista: “Existen varias razones que explican por qué para los padres es complicado enterarse o sospechar que un hijo es homosexual. En primer lugar, para mucha gente, hoy en día la homosexualidad sigue asociándose a algo anormal, a una tara, a una desviación… y los padres no quieren eso para sus hijos. Para ellos, esa mirada de los demás puede entenderse a veces como si estuviesen causando un daño a la sociedad, como si hubiesen educado mal a sus hijos o los hubiesen protegido demasiado o no lo suficiente, como si hubiesen sido demasiado duros con ellos o la madre hubiese ocupado un rol demasiado cercano… Es decir, todos los estereotipos que circulan entorno a la homosexualidad. 

Esta revelación hace que se cuestionen a sí mismos duramente, con relación a lo que han hecho o dejado de hacer, lo que los enfrenta de manera brutal a la sexualidad de su hijo. Dentro de la homosexualidad hay sitio para la sexualidad precisamente. Incluso si la homosexualidad sobrepasa la cuestión de la sexualidad, se trata de una cuestión de identidad global. Los padres pueden bien ignorar o hacer como que ignoran la sexualidad de sus hijos adolescentes, aferrándose a la idea de que son heterosexuales (saben que existe esa posibilidad aunque no quieran ni imaginársela, así que mejor no hablar de ella siquiera), bien hablar del tema, creándose inevitablemente una idea bastante directa de la sexualidad. Es decir, de repente los padres empezarán a hacerse en su cabeza brutales representaciones de su hijo o su hija en posturas sexuales a las que ellos no están acostumbrados, algo que influye sin duda en ese rechazo.

¿Cómo confesar la homosexualidad a los padres?

Serge Hefez: No existe una regla de oro para salir del armario. Desde mi punto de vista es importante hacerlo progresivamente, como si se tratase de un viaje, y anticipando las reacciones. Es decir, que la persona pueda prever con anterioridad lo que espera de los demás una vez lo haya dicho, qué reacción obtendrá… El interesado puede esperar que su confesión le sirva de ayuda o, al contrario, que no hará sino aumentar sus problemas. Determinados adolescentes presienten la dificultad de explicárselo a sus padres. En esos casos, no se deben precipitar las cosas. Otros, en cambio, saben que pueden esperar un contar con la atención y el apoyo de sus familias.

¿Se puede prever la reacción de los padres?

Serge Hefez: Preverla totalmente, no. Sin embargo, los adolescentes saben bien qué tipo de padres tienen delante, si son de mentalidad abierta o cerrada. Aunque, a veces, pueden llevarse una sorpresa. El adolescente estima que sus padres son muy abiertos a sus preguntas porque, precisamente, tienen amigos homosexuales dentro de su círculo o en su entorno y hablan de ellos con naturalidad. Pero cuando es su hijo, la cosa cambia. Se sienten dolidos y pueden expresar cierto rechazo, no en el sentido de poner a su hijo de patitas en la calle sino de manera afectiva. Algo muy sorprendente para el adolescente, que no se lo espera. Incluso así, por lo general, se trata solamente de las primeras reacciones, después las cosas vuelven poco a poco a la normalidad.

Ahora sí, hay algunas historias, y yo he visto unas pocas, totalmente trágicas en las que los lazos se rompen para siempre.

¿Cómo viven los adolescentes un rechazo semejante?

Serge Hefez: Hay un alto porcentaje de suicidios en adolescentes. Se trata del momento más importante para la construcción de su propia identidad pero no pueden evitar sentirse abandonados y que no cuentan para nadie. Es decir, no pueden hablar de lo que son con su familia y amigos y experimentan un sentimiento de exclusión extremadamente fuerte. 

Además, pueden encontrarse ante situaciones de homofobia, de rechazo, de insultos, de amenazas verdaderamente horribles. No es necesario vivir esa realidad para llegar a sentir el rechazo que se vuelve contra ellos mismos, sentimiento que se conoce como homofobia interiorizada. Es decir, el hecho de todo el mundo los vea como a parias, como a un ser anormal, un desviado o un cero a la izquierda con tal unanimidad, los lleva a sentir vergüenza de ellos mismos. Y la vergüenza es un sentimiento especialmente denigrante. No es como la culpabilidad, que te vincula a los demás. La vergüenza crece en silencio, te come por dentro y acaba con las relaciones. Esto es exactamente lo que viven cada vez más adolescentes que deciden poner fin a ese sufrimiento mediante una tentativa de suicidio.

Declaraciones tomadas por K. Lubasch y F. Lemaire

 

 
     
 
 
 
 

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