Madrid.  Jueves 23 de Junio de 2011                                                                      
 
 

Cuando el Corpus Chirsti era uno de los días más importantes en Alcalá

 
 

Cuadro de Félix Yuste que el autor regalo al ayuntamiento y que actualmente se encuentra en el despacho del alcalde, en donde se refleja la solemnidad del día

 

 
 
 

MADRID, ALCALÁ DE HENARES (ALCALADIGITAL) En los tiempos que corren, donde parece que el ciudadano que profesa el catolicismo en muchos sitios esté "mal" mirado por el progresismo sectario intolerante, la festividad del Corpus Christi hace que los sentimientos religiosos de los católicos afloren en su máximo esplendor.

Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebra en la Iglesia Latina el jueves pasado el domingo después de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad del Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillo y el Milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

Juliana nació en Retines cerca de Lieja en Bélgica, en 1193. Al quedar huérfana fue educada por las monjas Agustinas de Mont Cornillon. Al crecer profesó en el convento llegando a ser superiora de su comunidad. Falleció el 5 de abril de 1258.

Juliana desde muy joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento, y siempre añoraba que se celebrase una fiesta en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto dominico Hugh, más tarde al cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, después obispo Verdún, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho a ordenar fiestas para su diócesis invocó un sínodo para 1246 y ordenó que la celebración se celebrara el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado de Binterim, junto con algunas partes del oficio.

Por lo que respecta al Milagro Eucarístico de Orvieto/Bolsena, este tuvo lugar en 1264, el padre Pedro de Praga, Bohemia, dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso a Roma, Dios se le manifestó de manera milagrosa sea que cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre.

La noticia del prodigio llegó pronto al Papa Urbano IV, que se encontraba en Orvieto, ciudad cercana a Bolsena. Hizo traer el corporal, al constatar los hechos, instituyó la Solemnidad del Corpus Christi.

El mismo Papa Urbano IV encargó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Entre los que se compuso está la sublime secuencia "Lauda Sión" que se canta en la misa de Corpus Christi.

El relieve de esta celebración dejó en España un dicho popular: tres jueves hay en el año que reducen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Asunción.

En España, se ha celebrado de manera especial en Madrid, y en Toledo. Alcalá de Henares que ha estado unido a lo largo de su historia al arzobispado de Toledo, ha contado con celebraciones eucarísticas singulares, especiales y particulares. La principal de ellas, con una connotación relevante hacia la Eucaristía, sin coincidir con el día del Corpus, fue la celebración de las Santas Formas, de ella nos han llegado connotaciones singulares, sobre todo la que refleja Luis Madrona (Fernando Sancho Huerta) en su inmortal Bagatelas. Para el cronista Complutense esta fiesta constituía el día grande de Alcalá, y lo describe de una manera brillante.

"Días antes, Alcalá se disponía para la gran fiesta. Las muchachas preparaban sus mejores galas como estrenaban ese día, y las que estaban en edad propicia, para ellas tan deseada, se ponían de largo y recogían sus melenas, claro es que porque en el entonces a qué me refiero no se había iniciado aún el desnudismo perneril, ni se usaba el cómodo -ésa es la verdad-pelo corto de las chicas.

Los alcalaíno sus entes elegían el gran día para revivir los de la juventud pasada, pasear por las calles complutenses y reforzar antiguas amistades. No había casa que no refiriese algún huésped al que se ofrecían múltiples agasajos, en el que no faltaba el tradicional postre de fresa, y después de la procesión, el gustoso refresco familiar que confortaba tras el continuo trajinar de la tarde calurosa.

Nota destacada eran las solemnes vísperas, con las que se iniciaba la solemnidad. Por muchos años vino a esta la muy famosa capilla del maestro Mateos, que dedicaba a los inteligentes con el magnífico Tantum Ergo, del que era autor, y que el deseo unánime de los alcalaíno se le hacía interpretar todos los años, hasta que la rígida disciplina eclesiástica lo sustituyó por el severo canto gregoriano".

"Por la tarde, una hora antes, las calles se poblaban de público que presenciaba los preparativos de la procesión. Los infantes, con sus uniformes vistosos, de gran gala y los de a caballo, con sus chaquetilla rojas o azules, altos kalpaks con plumas blancas, cubrían la carrera en toda su extensión. A la hora anunciada, a un toque de clarín, los soldados rendían armas, batían marchar las cornetas, sonaban los acordes del himno nacional y las campanas de todas las iglesias atronaban en el espacio, mientras el popular José Rodríguez, por ser el más joven y forzudo de los Beneficiados colocaba el pesado viril de las Santas Formas en lo alto de la vistosa carroza, que al balancearse por el tosco integrado hacia tintinear, suave y alegremente, las campanillas de plata de la custodia.

Detrás marchaban los invitados oficiales, de lujosos uniformes; el clero, revestido con valiosos ornamentos de la época siberiana, por último, el hermoso palio barroco de ocho varas, ricamente bordado de flores, como colosal mantón de Manila, que se llenaba de las que en amorosa ofrenda arrojábanse de todos los balcones alcalaínos.

El ayuntamiento, cumpliendo su voto, asistía en pleno, todos de levita y con sombrero de copa, no de vulgar americana y flexible, como modernamente hemos visto, por lo que se suprimió la batería de mimbres que, transportada por servidores municipales, llevaba detrás de la procesión las cisternas de los señores ediles".

Los viejos del lugar, todavía añoran aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, como todo en la vida, depende, pero lo que está claro es que en costumbres y tradiciones los nuevos vecinos de Alcalá apenas demuestran interés por un pasado tan enriquecedor.

Si la veneración a las Santas Formas constituía el día grande de Alcalá, la festividad del Corpus Christi, en la Ciudad Complutense no ha venido a sustituir aquella devoción.

Actualmente, se celebra con una Misa Solemne en la Catedral-Magistral presidida por el señor Obispo, donde los fieles no quieren perderse ni la Eucaristía ni la procesión. Se celebra en un clima de religioso silencio, los asistentes -procedentes de las diversas parroquias de la ciudad e incluso de otras poblaciones-disfrutan de una hermosa ceremonia, armonizada por el Órgano de la Catedral.

Numerosos sacerdotes diocesanos, representantes de todas las cofradías y hermandades de la ciudad, así como el alcalde y otras autoridades se suelen unir al acontecimiento.

Como es tradición, participan muchos niños y niñas que han recibido este año la primera comunión.

Es tradición de junto al Corpus Christi se celebre el Día Nacional de Caridad, por lo que voluntarios de Cáritas Diócesana realicen una colecta que depositan a los pies del altar, como expresión de la unidad que existe entre la adoración eucarística y el amor a los más pobres.

Connotación especial, adquiere en los últimos años esta colecta, dado el gran número cada vez mayor de personas que requieren especial atención en Cáritas.

Concluida la Eucaristía se inicia la Procesión, cuyo recorrido es calle Escritorios, Santa Ursula, plaza de Cervantes, calle Libreros y parroquia de Santa María. La custodia que se utiliza es la que se conserva en el Museo de la Catedral.

La advocación de esta fiesta en Alcalá de Henares dio como origen al convento de clausura del Corpus Christi fundado a finales del siglo XVI. El conjunto monástico, atribuido al arquitecto fray Alberto de la Madre de Dios, es un ejemplo de arquitectura barroca madrileña del siglo XVII.

No se entiende, por muchos fieles que en Alcalá de Henares a pesar de estar declarada por la Comunidad de Madrid festivo la fiesta del Corpus Christi este jueves, se haya trasladado al próximo domingo su celebración, a las 12 horas tendrán lugar la Santa Misa de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, presidida en la Catedral-Magistral por el Señor Obispo Monseñor Juan Antonio Reig Pla. Mientras que la procesión partirá a las 19 horas del Insigne Templo para recorrer las calles de Alcalá hasta la Capilla de las Santas Formas, en la Iglesia de Santa María. Durante el recorrido habrá tres altares ante los que se detendrá la carroza del el Santísimo.

Ni que decir tiene que el recorrido que antaño se efectuaba por calle Mayor, calle Santiago y San Juan, se traslada por no "importunar" a los hosteleros, que deberían de retirar sus "terrazas" al paso de la procesión, y es que en tiempos de crisis el ayuntamiento no quiere prescindir ni de los jugosos ingresos que le reportan las terrazas, ni de la "ira" de sus propietarios, y es que parece que todo la que huela a "cera" o "incienso" puede ser molesto.

Recordar que en la procesión de las Santas Formas el ayuntamiento su voto. El voto, hecho público el 22 marzo 1626, consistía en acudir la excelentísima corporación municipal en pleno, bajo mazas, " perpetuamente a la misa por la mañana y procesión por la tarde", celebrándose los solemnes actos el quinto domingo después de la Pascua de Resurrección".

Hoy en día, las tradiciones y sobre todo las que tienen que ver con temas taurinos o de la Iglesia, a nuestros gobernantes no se les acaban de quitar los complejos. Es preferible, no armar mucho ruido, que se pase de soslayo y no molestar al sectarismo progre. Si en otros tiempos Alcalá de Henares rendía su día grande a la Eucaristía, ahora, con el paso del tiempo, se puede decir aquello de que las tradiciones entre todos las mataron y ellas solas se murieron.

 
 
     
 

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