MADRID, ALCALÁ DE HENARES (ALCALADIGITAL) La ambición del político profesional suele no tener límites, sobre todo si se mezcla la política con los negocios, o a partir de servirse de la política para hacer negocios. Los políticos, una vez elegidos deberían de hacer público su patrimonio, al igual que el de sus familiares.
Estas personas exponen su ideario político en la mayoría de los casos de una manera que resulta ofensiva para los que no piensan como ellos, en una manera poco inteligente de actuar, que además supone una falta de respeto.
Cuando se está al frente de una Corporación Municipal y se tienen conocimientos privilegiados sobre la administración, los políticos deben ser rigurosos no solo con la transparencia de las cuentas municipales, sino con su propio patrimonio y el de sus familiares, haciéndolo público para evitar cualquier sospecha de corrupción. Porque una práctica habitual de los políticos es poner testaferros sobre sus negocios a terceras personas, incluidos familiares.
En el caso de Bartolomé González todavía no ha desmentido si ha tenido o tiene negocios con Luis Vargas, bien a través de sociedades públicas o privadas. Como tampoco ha desmentido públicamente su participación en los negocios que ha publicado alcaladigital, se supone que el calla otorga, o espera que en vez de salir públicamente a ofrecer respuesta a las incógnitas que se le plantean, se sigan publicando datos sobre los negocios en que estén metidos él y sus más proximos.
Cada uno en su propio ego lleva la penitencia, y fingir a todas horas se puede hacer duro e insoportable, solo con buenas espaldas como las que tiene González se amortigua la situación. Dentro de un tiempo, bien sea a corto, medio o largo plazo, no estará al frente del ayuntamiento, pero el daño ya está hecho, irremediablemente no tiene detrás “Zapateros” a quien echar la culpa de su gestión al frente del ayuntamiento y de sus negocios, de los que vivirá plácidamente, mientras a su convecino ni le va a salvar la vida cuando lo necesite, ni le va a prestar dinero, ni le va a dar beneficios y por supuesto ni siquiera le dirigirá la palabra.
Bartolomé González ha hecho del ayuntamiento su cortijo, desde que llegó se incrementaron los gastos, aumentó el déficit y utilizó el populismo para asegurarse el voto. Ahora acuciado por una “quiebra técnica” que propicio en sus gobiernos de mayoría quiere que la paguen sus vecinos, y encima que le sonrían.
Si el Rey tiene que dar explicaciones sobre sus actividades, justo sería que Bartolomé González las diera públicamente, al igual que sus concejales quienes deberían de exigir igualmente la transparencia debida, a no ser que al igual que González algunos tengan mucho que callar en su paso por el ayuntamiento. Si tiene o no negocios, al igual que sus familiares, sería bueno que lo explicase, sus concejales se lo deben de exigir al ser corresponsables de sus decisiones.
Alcalá de Henares, con más de 20.000 parados, con una desindustrialización galopante, no puede seguir con políticos verdugos que asfixian a los vecinos que pagan sus seguras nóminas, mientras se entretienen en las redes sociales para esconder sus vergüenzas, sirviéndose de aduladores profesionales para desviar la atención
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