AlcaláDigital
26 de agosto de 2013

  El ayuntamiento convierte la zona noble de Alcalá en el paraíso del macrobotellón y la fritanga cutre  
 



 
 
 
         

 
 

Unos 500.000 euros recauda el ayuntamiento por el macrobotellón que ha organizado el alcalde y la concejala de Fiestas Mayores en la plaza de Cervantes y aledaños durante las fiestas de 2013.

 

“El pueblecito me parece más triste, más pobre, abandonado como nunca lo estuvo…”

“Los balcones cargados de gente. Mucha más en la calle”

Manuel Azaña, 17 de noviembre de 1937

 

AlcaláDigital.- Javier Bello, a la sazón presidente del Concejo de Complutum por imperativo legal, añora la descripción que realiza uno de los hijos ilustres de la ciudad sobre su última visita a Alcalá de Henares.
Han pasado casi 76 años en que Manuel Azaña describiese en sus diarios la última visita a la ciudad que le vio nacer.
Ya adentrado el siglo XXI, Alcalá de Henares retorna en sus Fiestas al pasado, cuando al pueblo para entretenerle se le ofrecía churros, fritanga y variedades cutres.

Javier Bello está destacando como alcalde por conseguir que se olvide o elimine el pomposo nombre de Ciudad de las Artes y de las Letras, por la ciudad del low cost y del macrobotellón.

La ocurrencia de convertir las fiestas de Alcalá de Henares en un macrobotellón gigante, camuflado con el nombre de Fiesta de Día parece salida de una antología del Disparate, si no fuese porque afecta a aquellos lugares que en 1998 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. Si aquellos que en Kyoto decidieron que Alcalá de Henares pudiera estar en un exclusivo grupo de ciudades se asoman por la plaza de Cervantes y sus trajes se impregnasen del olor y del aceite de los fritos y las barbacoas saldrían corriendo a purificarse y a olvidar ese día de diciembre donde quizás el noble otorgamiento fuese debido a una noche de sexo y alcohol.
Es indudable que este macrobotellón no está dejando indiferente a nadie, sobre todo a los sufridos vecinos de la zona centro. Que si ya están durante todo el año sufriendo las consecuencias de las terrazas, del ruido y de la suciedad, un alcalde y una concejala de fiestas mayores han tenido la ocurrencia de multiplicar el desatino.
Mientras que del Museo de los Madrazo, nada se sabe. Javier Bello quiere pasar a la historia como el creador de nuevas artes y ha debido de pensar, junto con su concejala de Fiestas Mayores, que el macrobotellón es un Arte. Con dos…h.
Si no, no se explica la denominada Feria de Día. Porque se le podría haber puesto cualquier otro nombre, pero si pone de día es que es de día.

Pues bien, de día. AlcaláDigital ha recorrido los ilustres lugares donde tiene lugar este despropósito, preguntando a hosteleros alcalaínos con caseta de botellón, a comerciantes y a paseantes.

De día, en hora punta cuando las terrazas de los establecimientos hosteleros “tradicionales” cuentan con una buena afluencia de clientes, los lugares del macrobotellón permanecen desiertos. Delante de la entrada del Mercado Municipal varios puestos, los precios caros. La bebida cara y mala. Un comerciante de un establecimiento de la calle Cerrajeros nos comenta: “Una cerveza escasa en vaso de plástico, mal tirada y sin aperitivo 2 euros. Se van a comer lo que han pagado. Ayer (por el día del pregón)  el suelo estaba asqueroso. En la calle de detrás (Escuelas), no se podía pasar, llena de meadas y vomitonas. Cada vez vamos peor, en vez de ir hacia delante, vamos para detrás. No hay ideas, ni capacidad para hacer las cosas bien”.

Para conocer con detalle la realización de esta denominada “Feria de Día” hablamos con uno de los hosteleros que han puesto quiosco en plena calle de Libreros.

“Cada puesto nos sale por unos 1500 euros, de los que 900 son del chiringuito, 400 por las mesas y 150 para publicidad, que no sabemos donde está ni quien se la lleva.
Más permisos e impuestos. Esta es una idea que llevamos varios años reclamando al ayuntamiento y que creo que es buena”.

Otro aspecto diferente es el destino de la recaudación del ayuntamiento.
“La verdad es que estamos mosqueados. Queremos claridad y transparencia. Al parecer se ha creado una empresa denominada “Alcalá Feria de Día. Todo huele a chanchullo, porque una parte la cobra el ayuntamiento y otra esta empresa. Y es que, además se ha instalado sin que nadie del ayuntamiento consultara con los hosteleros de Alcalá unos macro chiringuitos delante de la concejalía de Hacienda. Ante las voces discordantes y para tapar bocas han puesto sillas gratis al resto de hosteleros de Alcalá. Estos, nos dice, son los que parten el bacalao del Mercado Medieval.

En plena hora de pitanza, la mayoría de las mesas permanecen vacías. El humo y el olor se hace insoportable en los lugares que cuentan con parrilla. Alguno de las personas mayores habituales de los bancos de la plaza de Cervantes, muestran su desagrado.

“Vamos de mal en peor. Espero que no haya una desgracia, porque no se por donde van a pasar los bomberos” –nos dice uno del grupo.

Otro se ha enterado que una de las peñas ofrece frente al ayuntamiento un vaso de Sangría gratis y anima al resto a ir.
“Vete tu si quieres, yo no estoy dos horas en la cola para una porquería” –contesta otro que comparte banco. “Esto se queda para la gente joven, que tiene ganas de divertirse. aunque con esa calidad y esos precios que han puesto ya ve usted la gente que tienen” Señala con la mano a uno de los chiringuitos donde los empleados bostezan de aburrimiento.

En la entrada de la calle Libreros, un chiringuito anuncia mojitos a 5 euros. Dos jóvenes en pantalón corto y con camisetas de baloncesto miran la ropa ajustada de las dependientas. Comentan los precios “Se han pasado dos pueblos. Aquí en Alcalá donde estamos muchos jóvenes en paro se creen que vamos a estar todos los de bebida y comida” .
“Lo peor es que a Alcalá está viniendo el turismo de peor calidad, solo buscando la bebida y las tapas. No se involucran en la cultura de Alcalá, ni en el Patrimonio de la ciudad” -Nos comenta un matrimonio de mediana edad.

Unos peñistas  con blusones rojos comentan

“Nos quieren hacer la competencia a las peñas, nos meten en el recinto ferial y sin embargo el ayuntamiento llena de chiringuitos el centro. Luego nos echarán la culpa a nosotros del ruido y de las molestias a los vecinos”.

La conclusión al reportaje la pone una de las personas mayores que se cruzan con el periodista camino de casa para almorzar. “Antes me sentía orgulloso de las Fiestas de Alcalá, las recomendaba a todo el mundo. Ahora cuando me preguntan por ellas, les digo que no se como están, que estoy de vacaciones. Y es porque siento vergüenza”.

 
 
 
         
 
 
 

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